9 errores más comunes que cometes al preparar un café espresso y cómo evitarlos

El espresso es una de las formas más populares y deliciosas de disfrutar del café. Como te puedes imaginar, hay muchos factores que influyen en el resultado final y que pueden arruinar tu experiencia cafetera si no los tienes en cuenta.

En este artículo, te voy a mostrar los 9 errores más comunes que puedes hacer al preparar un espresso y cómo evitarlos. ¿Estás listo? Pues sigue leyendo y toma nota.

Usar agua del grifo o muy alcalina

El primer error en el que puedes caer es usar agua del grifo o muy alcalina. El agua es el principal componente del café y su calidad influye mucho en el sabor y el aroma. Si el agua tiene olores o sabores extraños, tu café será malo. Además, si es muy dura o muy alcalina, puede afectar a la extracción del café y dejar un sabor metálico o amargo.

La solución es usar agua mineral o filtrada, que tenga un pH neutro o ligeramente ácido (entre 6 y 7) y una dureza media (entre 50 y 100 ppm). Así te asegurarás de que el agua no altere el sabor del café y que resalte sus mejores cualidades.

Moler el café demasiado fino o demasiado grueso

La molienda del café es clave para obtener un buen espresso. Si el café está muy fino, el agua pasa con dificultad y se produce una sobre-extracción, y entonces tendrás un café amargo y ácido. Si el está muy grueso, el agua pasa muy rápido y se produce una sub-extracción, que da lugar a una bebida aguada y sin cuerpo.

La solución es moler el café con un grosor adecuado para el espresso, que suele ser medio-fino. Para saber si la molienda es correcta, puedes hacer una prueba: toma una pequeña cantidad de café molido y apriétala con los dedos. Si se queda pegada pero se deshace al soplar, la molienda es buena. Si se queda compacta o se desmorona fácilmente, la molienda es mala. Si no tienes claro qué tipo de molinillo usar, lee esta guía rápida sobre molinillos manuales y cuál comprar.

También puedes ajustar la molienda según el resultado que obtengas al preparar el espresso. Si el tiempo de extracción es menor de 20 segundos o mayor de 30 segundos, cambia el grosor del café.

No respetar el ratio de café y agua

ratio de café y agua

El ratio es la proporción entre la cantidad de café y la de agua que se usan para preparar la receta. Un ratio estándar es de 1:2, es decir, por cada gramo de café se usan dos mililitros de agua. Sin embargo, este se puede ajustar según el tipo de grano, el tueste y el sabor que se quiera obtener.

La solución es medir el ratio de café y agua con una balanza o un vaso medidor. Así podrás controlar la cantidad exacta de líquido que sale del portafiltro y evitar que se produzca una sobre-extracción o una sub-extracción.

También puedes variar el ratio según tus gustos. Si prefieres un espresso más intenso y corto, puedes usar un ratio menor, como 1:1 o 1:1,5. Si te gusta uno más suave, puedes usar un ratio mayor, como 1:2,5 o 1:3.

No controlar el tiempo de extracción

Otro error es el tiempo de extracción. Uno óptimo para un espresso es de entre 20 y 30 segundos. Si es menor el café saldrá sub-extraído y si es mayor, saldrá sobre-extraído.

La solución es usar un cronómetro o un reloj para medir el tiempo de extracción. Otra opción es observar el color y la consistencia del líquido que sale del portafiltro. Si sale muy rápido, muy claro y muy fino, el café está sub-extraído. Si sale muy lento, muy oscuro y muy grueso, estará sobre-extraído.

No dosificar ni prensar bien el café

El quinto error tiene que ver con no dosificar ni prensar bien el café. La cantidad de café y la presión que se ejerce sobre él también afectan al resultado final. Si usas poca cantidad o lo prensas poco, el agua pasará muy rápido y te saldrá aguado y sin crema. Si usas mucho o lo prensas fuerte, el agua pasará muy lento y la bebida será amarga y con sabor a quemado.

La solución es usar entre 7 y 9 gramos de café por taza y prensarlo con una fuerza de unos 15 kilos. Para dosificar el café, puedes usar una balanza o un medidor. Para prensar el café, puedes usar un tamper o una cuchara. Lo importante es que el café quede nivelado y compacto en el portafiltro, sin huecos ni grietas.

Usar café de mala calidad o caducado

Ya sabes que el café es un producto que se deteriora con el tiempo y la exposición al aire, la luz y la humedad. Si usas un café de mala calidad o que ha perdido sus propiedades, tu espresso será insípido, aguado o amargo.

Cómpralo de calidad, preferiblemente recién tostado y en grano. Este conservará mejor sus aromas y sabores. Los hay de muchos orígenes y con matices, como el café de Yemen, que está espectacular. También es importante guardarlo en un recipiente hermético, oscuro y fresco, y moler solo la cantidad que vayas a usar cada vez. Así evitarás que se oxide y pierda su frescura.

No cuidar la crema

Esta capa espumosa que se forma en la superficie del espresso es la que le da su característico aroma y textura, así que tenemos que cuidarla. Para conseguir una buena crema, hay que usar un café fresco y bien molido, una cafetera limpia y bien calibrada, un agua a la temperatura adecuada (entre 88 y 92 ºC) y una presión suficiente (entre 9 y 10 bares).

No limpiar la cafetera ni el portafiltro

Puede parecer de perogrullo, pero los restos de café y aceites que se acumulan en la cafetera pueden darle un sabor rancio y amargo a tus recetas. Además, pueden obstruir los conductos de agua y reducir la presión y la temperatura necesarias para una buena extracción.

Para evitarlo lo único que debes de hacer es limpiar la cafetera después de cada uso y descalcificarla periódicamente. Para ello, usa un paño húmedo para el exterior, el portafiltro y la boquilla de vapor. Deja pasar un poco de agua sin café por el portafiltro para eliminar los restos de café. Y para descalcificarla, puedes usar vinagre blanco o productos específicos siguiendo las instrucciones del fabricante.

No calentar la cafetera ni las tazas

El último error y el menos crítico, es no calentar la cafetera ni las tazas. El espresso se enfría muy rápido y pierde sus propiedades. Para no fastidiarlo es conveniente calentar la cafetera antes de usarla y también las tazas donde se va a servir el café.
Enciende la cafetera unos minutos antes de preparar el espresso y deja que el agua circule por el circuito. También puedes llenar las tazas con agua caliente y vaciarlas antes de servir el café. Así mantendrás el espresso a una temperatura óptima y podrás disfrutar de su sabor y aroma.


Estos son los 9 errores más comunes que cometes al preparar un café espresso y además te cuento cómo evitarlos. Recuerda que el café es un arte y una ciencia, y que requiere de práctica y paciencia. Pero también recuerda que el placer que nos da merece al 100% la pena.
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